viernes, 2 de julio de 2010

Receta: Helado de vainilla casero




HELADO DE VAINILLA

En verano los helados son uno de los alimentos más consumidos, tanto en casa como fuera, (quioscos, restaurantes, playa, piscina...), además, son sencillos de preparar, sabrosos y de fácil digestión. Como postre, aportan elementos importantes para todas las edades en una alimentación equilibrada. Elaborarlos en casa es fácil y se puede elegir entre varias opciones. Una de ellas es el helado de crema y leche, que se elabora a partir de una crema inglesa, muy conocida y utilizada en pastelería y en repostería por su textura crema inglesa, muy conocida y utilizada en pastelería y en repostería por su textura cremosa, consistente y con cierto grado de dureza.

El helado de vainilla, en especial el cremoso, resulta muy apetecible, si bien su aporte calórico es muy elevado debido las características de los ingredientes que se usan para elaborarlo. En el ámbito de la repostería profesional, este proceso recurre a unas máquinas (heladeras) donde se vierte la crema. Mediante un volteo continuo dentro de la cubeta, a muy baja temperatura, se consigue un helado de textura muy cremosa. Sin embargo, el procedimiento no termina ahí. Tras sacarlo de la heladera, se debe introducir un tiempo en el congelador, dentro de una cubeta, para que adquiera cuerpo.

Si no se dispone de este electrodoméstico, se puede verter la crema en un recipiente de cierta altura, introducirlo en el congelador y remover cada 15 ó 20 minutos con un batidor de varillas manuales. De este modo se consigue que espese de manera uniforme y no se cristalice. Si se deja congelar la crema sin remover, se forman pequeños cristales de hielo y el helado adquiere una textura similar a un granizado.

Variantes

Los ingredientes básicos del helado de vainilla son: leche, nata, huevos, azúcar y vainilla

Las posibilidades de elaborar un helado cremoso de vainilla son numerosas, ya que admite infinidad de matices y variantes. No obstante, pese a esta diversidad, los ingredientes básicos son: leche, nata, huevos, azúcar y vainilla. Es preferible que la leche, la base del helado, sea de vaca y fresca. La nata dan un toque de finura a la crema, mientras que los huevos (yemas) actúan como ligazón o espesante y las claras batidas a punto de nieve, que se añaden a la crema en el último momento, cuando ya está fría, consiguen cierta esponjosidad y que ésta aumente de volumen. El azúcar o edulcorantes dan el dulzor necesario al helado y la vainilla infusionada con la leche es la responsable del aroma y el sabor principal.

Los matices del helado están marcados por los acompañantes frutales en forma aromática (limón, pomelo, lima, naranja), que se añaden en la infusión de vainilla. También se pueden dar toques más exóticos con un poco de canela agregada a la infusión. Todos estos aromas deben complementar, pero en ningún caso tapar, el auténtico olor y sabor de la vainilla.

Paso a paso

El proceso de elaboración casera comienza con la mezcla de los ingredientes. Se vierten la leche, la vainilla, la canela, la cáscara de naranja, las yemas y el azúcar en un recipiente y se calientan al baño maría, sin dejar de remover. Tras unos minutos, se pasa esta mezcla a un cazo y se cocina a fuego lento, también sin dejar de remover, hasta que espese. Se añade esencia de vainilla y se espera un minuto para que adquiera el aroma y sabor deseados. La mezcla se vierte en un recipiente frío y se cuela. A continuación, se funde con la nata (batida con parte del azúcar), se tapa y se guarda en el frigorífico durante una hora.

Tras añadir las claras batidas con el resto del azúcar, se guarda de nuevo en el frigorífico, donde se mantendrá durante unos 20 minutos. Pasado este tiempo, se bate antes de conservarlo en el congelador durante tres horas. Hay que remover de vez en cuando para que no cristalice. Una vez congelado, ya está listo para servir. Si se quiere ablandar, se guarda antes en el frigorífico durante diez minutos. El plato puede completarse con frutos rojos acidulantes, como grosellas, frambuesas o fresas. También se complementa muy bien con trozos pequeños de chocolate, fundido o como acompañante de un café.


FUENTE: Consumer-Eroski Alimentación: http://www.consumer.es/alimentacion

FUENTE IMAGEN: http://4.bp.blogspot.com

Comer fuera de casa no favorece la obesidad


Así lo asegura la Fundación Española del Corazón (FEC), quien asegura que comer fuera de casa no tiene por qué desembocar en sobrepeso u obesidad.
Aún así, señalan desde la FEC que es necesario optar por menús variados y más ligeros, en los que se incluyan verduras y frutas, y acompañarlos también de ejercicio diario, aconseja la fundación.

''Al comer en restaurantes tendemos no sólo a multiplicar las cantidades de alimentos que ingerimos, sino también a aumentar el consumo de grasas animales y saturadas y postres grasos'', explica la cardióloga del Hospital Fundación Alcorcón y miembro de la FEC, Petra Sanz. Para evitar esto, la doctora advierte de la importancia que cobran las verduras, legumbres, frutas o pescados en la alimentación y la salud. ''No es necesario pedir siempre lo mismo, se debe intentar comer de todo y abundar en lo más sano'', subraya.

La FEC recomienda en primer lugar elegir el restaurante adecuado, ya que hay muchos establecimientos con ''menús verdes'' destinados a quienes quieren mantener la línea y su salud cardiovascular. Una vez encontrado el restaurante óptimo, aconseja asegurarse de que el aceite utilizado para cocinar sea de oliva, ya que además de ayudar a disminuir los niveles de colesterol beneficia el control de la hipertensión arterial, a diferencia de otros aceites vegetales como el de palma, apunta.

Desde esta fundación se propone dar preferencia a la comida al vapor, al horno, a la parrilla o a la plancha antes que frita, aunque sea con aceite de oliva. También abogan por pedir que se cocine sin sal y añadirla uno mismo después en el plato, de manera que se controle la cantidad exacta de sodio que se toma. La ingesta desproporcionada de alimentos ricos en sodio es uno de los principales incentivadores del origen de la hipertensión arterial, el factor de riesgo más determinante y prevalente tanto en pacientes con alguna enfermedad cardiovascular como entre la población general, indica la FEC.

Por lo tanto, aquellas personas que tengan que prescindir de comer en casa por los horarios de trabajo o estudio deben tener en cuenta que este no es un hábito insano.